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Día mundial de la bipolaridad.

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Hoy es el día mundial de la bipolaridad así que parece que es óptimo hablar de eso. La bipolaridad socialmente es una condición que puede tener dos tipos de reacción: o usarla como un adjetivo cualquiera y reducirla, o tenerle pánico. He dicho ya varias veces que me indigna que se usen los diagnósticos psiquiátricos como adjetivos, que se les reste su importancia para (por decirlo de una forma no amable) prostituirlos. Y con la bipolaridad pasa mucho, una ciudad es "bipolar" si en la mañana llueve y en la tarde hace sol y calor, o una persona lo es si antes le parecía gracioso algo y ahora no, y así sucesivamente. Se reduce a simplemente tener dos cosas que parecen opuestas y que pase de una a la otra. No más. Por otro lado, están las personas a las cuales la bipolaridad les aterra. Porque hay algunas condiciones mentales más comunes, o que la gente acepta más fácil y abiertamente, como la depresión, la ansiedad, los problemas de aprendizaje o los desórdenes de alimentaci...

I did it!

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So, I haven't published something in a long time and I think it's because at the beginning I used to write in order to heal. And believe me, what an amazing healer it can be. But as time has gone by, I've found that I have less things that need to be healed with writing and more things that just heal because you start getting used to life. And other thing that I've discovered recently is that life itself isn't good or bad. It's a blend. I've had some beautiful, absolutely marvelous moments lately and some crappy ones, those horrid ones that you just can't write anything about it because it would just be a huge curse. But even with the crappy, horrid ones, I've seen a change: I'm better. That doesn't mean I'm a ray of sunshine, but I've become more grateful with uncomfortable experiences or painful moments, because they are signs of me being alive. And being alive feels pretty damn good. Because I absolutely know I don't have i...

Lo que más importa.

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Y entonces lo descubrí. Creo que ya sé, después de haber escrito mucho, de hacer bastantes borradores y de tener ideas desordenadas, qué es lo más importante a nivel de salud mental, y cuál ha sido la lección más importante que refresco con cada experiencia. Lo importante es estar. Es valorar. Es amar. Suena absolutamente trillado, lo sé. Con esto no estoy demeritando el trabajo de profesionales de salud mental, yo soy una profesional de salud mental. No estoy minimizando la importancia del tratamiento en sus inmensas variaciones: farmacológico, nutricional, religioso/espiritual, ejercicio, ocupaciones, buen descanso, etc Pero, ¿cuántas veces el primer grito de ayuda, cuántas veces el primer paso que da la gente es hablarle a su mejor amigo, a su hermano, a su primo, a su padre, diciéndole que algo no está bien? Y, ¿cuántas miles de veces más esos llamados son ignorados por esa persona por cuestiones de tiempo, de disponibilidad o de simple interés? Si, es difícil. Y si, es comp...

Too functional to have a mental health condition.

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On behalf of  mental health  patients to the world: Hello there. Hope you are having a lovely day. So here’s the deal: where do you draw the line? And who chooses to draw that line? I’m talking about the fact that people, you people, are never satisfied with us. Either you are way too functional, and you don’t fit in the stereotype of what someone with  depression , anxiety,  eating disorders , bipolars,  schizophrenia  or whatever, should look like; or you are way too symptomatic, which makes people treat you like they would treat an stereotyped mental health patient, with all the stigma included. And it’s got me thinking. What do you people want from us? Because yes, we are far beyond our diagnosis. We aren’t just a label, neither a disease. But yes, it’s also true that we can’t deny a condition that we have. And we shouldn’t, because mostly we tend to do so to avoid being rejected or made fun of. And because let’s be honest, it’s no ones dream to g...

A Nacho, mi amigo fiel.

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En la foto estoy yo, de unos 10 años o algo así, con mi primer perro llamado Nacho. Hoy, Nacho cumple 4 años de muerto, así que escribiré sobre él. Para las personas que nunca tuvieron o han tenido una mascota les puede parecer ridículo dedicarle algo como una entrada en un blog, o el tiempo que me demoro escribiendo, o las neuronas que quemo haciéndolo, a un perro. A esas personas les digo, que nunca han tenido una mascota entonces no saben de lo que hablan. Toda mi vida quise un perro, todos los años lo pedía en la carta al niño Dios en Navidad (el equivalente al que trae los regalos pero en Colombia) un perro. Mi hermano quería también un perro y era de las cosas que más felices nos hacía: pensar en tener un perro. Tuvimos pericos, canarios, peces, tortugas, pero nada. Queríamos un perro. Recuerdo mucho cuando mis papás nos iban a contar que iríamos a vivir a España por un tiempo largo, hicieron una salida a comer sorpresa. Yo sospechaba algo extraño (No es por dármelas, sino...

Yes. I take psychiatric medications, so what?

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Let’s go back to my first psychiatric appointment, in which I was diagnosed with   depression . 2011. I recall it like it was yesterday, and one of the things I remember the most was the horrific ideals that surrounded the fact that since that day, I was supposed to take medication. Psychiatric medication. I remembered all of the following new year wishes, shooting stars and blowing up birthday candles to be directed towards that: Not taking medication again. Ever. Why? Because I was told, and even the ones that didn’t told me directly let me know by their attitude,   that when I stopped medication I would be fine. That would be the day I was cured. That would be MY day. And even if that’s correct for a number of people in the  mental health  patient population, who only need medication partially until they’re stable, there’s me. And like me, there’s millions out there. We, the misfits and outcasts, who are tired because we’ve finally learned the lesson: we’ll al...

Siendo responsable por su salud mental.

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Vamos a hablar como adultos, entre adultos. Hace unos días me hicieron caer en cuenta de lo que implica lidiar con adultos, siendo la primera palabra relacionada a esto el respeto. Partir de la base de que se está tratando con adultos (Y juro que tiene que ver con salud mental) es entender que el otro está en plena libertad de actuar como está actuando, uno respetando eso a no ser de que se metan con algún principio o derecho fundamental. Pero es ver más allá del dolor y el egoísmo y entender que cuando una persona se quiere ir, se va libremente de nuestras vidas, que si está presente lo hace con la plena consciencia de querer hacerlo y el deseo. Y duele, duele como un carajo especialmente cuando la otra persona actúa de maneras en que queremos abrirle el cerebro y ver qué es lo que está pasando, reprogramar y hacer que actúen como nosotros queremos. Porque en algún punto, todos hemos pataleado en charcos mientras refutamos porque así no se supone que terminaría ese amor eterno, esa...