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The lingering symptoms of a mild Covid19 case.

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I know I’m no one to judge you, to tell you what to do and I surely don’t pretend to do so. But I chose to speak about what the experience of having Covid-19 has been to me, in case anyone wants to know how a medium case develops. All we see in the news are the stories about people who in a somehow miraculous way have no symptoms at all, or those who in a truly miraculous way (To a believer as myself) recover after spending a month or month in the UCI, in coma, with a ventilator. I’m here to talk about the spectrum of people who are between those two extremes, but also to speak about the aftermath. I’m also here as a chronic illness, immunosuppressed patient, who has asthma and arthritis and how those processes have been affected too. I can’t tell you how I got infected, because I had been home in self-isolation for 25 days when my symptoms started. On April 8 th I had diarrhea and migraine, which I blamed on anything else but the virus, and the next day I had what I felt like...

¡MI CUERPO SUPERÓ EL COVID19!

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Mi experiencia con el coronavirus ha sido distinta a la que muestran en los noticieros o en las redes, donde suele sobresalir lo difícil y complejo que es todo. Si bien han sido unos días (Especialmente la primera semana) de mucho malestar físico, ésta es una historia de gratitud. Desde que estaba en la panza de mi mamá he tenido vainas de salud, nací y boom oxígeno por un tiempo, trasfusiones, exámenes, hospitalizaciones. Y han sido 25 años de muchos, muchos médicos y muchas pastillas, vacunas, inhaladores, etc. Por esto mismo tenía (y todos a mi alrededor) un miedo infinito de contagiarme de coronavirus, entonces asumimos medidas de protección desde el 13 de marzo. Desde ahí solo salí al reumatólogo a los 2 días, a pasear los perros una vez al frente de mi casa con mi súper tapabocas que me tapa media cara y guantes, a la terraza 2 veces subiendo por escaleras sin tocar nada y solo con mi mamá y sebas, y ya después de urgencias. No tuve contacto con nadie diferente, no fui a un sup...

2019: La sanación es la única manera.

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Alguna vez leí en algún lugar que hay años que hacen preguntas y hay años que responden. En este momento me gusta pensar en que lo puedo adaptar a que hay años que hacen heridas y otras que las cierran, y es que eso ha sido el 2019 para mi. Un año de sanación. Desde hace unos años diciembre era un mes absolutamente terrorífico para mi, en el cual podía irse a la basura fácilmente todo el progreso que había hecho a nivel emocional durante los otros 11 meses. Era un mes que cargaba mucho contenido emocional, que desafortunadamente en los últimos años tomó una connotación de dolor, de vulnerabilidad, de cansancio y de frustración. Si bien esos sentimientos podían existir desde meses antes, en diciembre todo se potencializaba tal vez por el hecho de sentir esta colectividad impulsando a estar alegre, en buen tono y agradecido. Y es que durante estos últimos años simplemente no me nacía, ni tenía sentido fingir gratitud hacia el universo por una vida que cada vez me parecía más tortuosa y ...

8 lecciones al cumplir 8 años con depresión.

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Hace 8 años estaba empezando mi primera crisis depresiva. Parece un mal cumpleaños o aniversario, pues creo que para nadie es un secreto lo duro que es el camino de las condiciones de salud mental. Aún así, 8 años después decido celebrar las lecciones que he tenido y que sigo adquiriendo a cada segundo de la convivencia con la depresión. Durante los primeros años cada deseo de cumpleaños, de año nuevo, de las estrellas fugaces iban dirigidos a una simple cosa: no tener depresión. Busqué todo tipo de curas y creo que lloré demasiadas lágrimas de la impotencia de ver que pasaban los días y yo seguía con depresión. Y es que no es fácil para nadie, pero menos para uno que ve como su vida se deteriora a pedacitos, entender que se puede vivir plenamente con depresión. No todo el tiempo, no estoy acá para decir mentiras y para decir que todo el camino es maravilloso. Las crisis siguen siendo tremendamente complejas y difíciles, pero creo que la clave después de 8 años es saber que todo pasa...

Todas las respuestas de Salamanca.

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¿Qué puedo decir para resumir estas semanas? Creo que no hay una sola palabra para hacerlo. Hace 5 semanas, próxima a venirme para Salamanca, estaba congelada del susto. Absolutamente ansiosa, llena de todas las ideas de las cosas malas, terribles y terroríficas que podían pasar al estar en un sitio nuevo, sin mi familia, viviendo sola. Si a eso le sumamos la ansiedad social que viene con que todo el mundo estuviera absolutamente feliz y en éxtasis por esta experiencia mía, y dándome (Siempre bien intencionados) todo tipo de consejos y opiniones sobre lo que debía hacer o no hacer acá... El panorama era complejo. Además, mi último mes en Bogotá se vio condicionado por una condición de salud física (Que no voy a entrar a discutir acá ahora porque hay muchas arandelas, porque no lo vale, y porque francamente en este momento no me interesa al no tener nada que ver con mis condiciones crónicas o de salud mental) que hizo que estuviera con la cabeza un poco indecisa entre si viajaba o no. ...

"Just" suicidal thoughts.

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Hi there, I’m Mariana, and I have frequent thoughts about suicide and ending my life but… (Plot twist) I don’t really have the desire to do so, neither do I have an elaborate plan to take those thoughts into action. I just think about suicide in a much frequent and intense way than most of the people do. Spooky, right? Let me try to explain this. I must say that my many, many attempts of explaining this “condition” are not clear or complex enough, because I don’t truly comprehend the extent of this situation. It’s certainly not easy to admit, and much harder to live with the fact that suicidal thoughts are intrusive visitors to my mind. Because we are used to link, in the case of suicide and self harm, that a thought or an idea are directly related to a particular action. If someone dies by suicide, one of the first question people ask is “But they thought or talked about suicide before?”. If there’s an affirmative action, things make sense. If not, the situation (as hard as i...

Dos años después de mi último intento de suicidio

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El tema es el siguiente: hoy hace dos años tuve mi último intento de suicidio. Y estoy escribiendo esto a las 4 de la mañana por el simple hecho de que no puedo dejar de pensar en eso. Más de 700 días he vivido desde ese momento en el cual fácilmente la vida me hubiera podido negar esta segunda oportunidad. Hablo de esto porque hay que visibilizarlo, porque no es fácil vivir con esos rayones en el alma y con esos casi finales, pero hay muchísimas personas que lo hacemos. Hablo de esto porque más allá de una oda a lo difícil que es, que ha sido, y que será, estoy profundamente agradecida. Claramente si me dieran a escoger si tener intentos de suicidio o no, diría que no. Pero algo que si ha cambiado es que ahora soy mucho más agradecida por el simple hecho de estar viva. Por poder despertarme todos los días. Por poder estar viva. Por las dificultades y las peleas. Por los momentos lindos. Por todo el amor infinito que sé que me rodea. Estoy convencida, por experiencia, que para alguno...