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El retorno

 Prometo que no prometo nada de este escrito, pues vuelvo a este blog y a este oficio después de 5 años de no hacerlo. No recuerdo cuando abandoné la escritura y siendo honesta, había olvidado todos los pensamientos consignados en este blog a lo largo de unos años tremendamente complejos. Siguiendo con la honestidad, creo que era un poco complejo escribir a medida que me iba sintiendo mejor, pues siempre hubo una fusión con el papel de "enferma" y al ser dramática, ahí encontraba más material que con el bienestar.  No vuelvo por sentirme mal otra vez, sino al contrario, vuelvo porque la historia merece seguir siendo contada aun en los periodos de tranquilidad (Aunque uds bien saben que en mi vida ese concepto es esquivo) pues es parte de lo que implica la vivencia humana.  Es imposible resumir todo lo que ha pasado que hubiera merecido una buena entrada por acá: Me dio enfermedad de Crohn, estuve hospitalizada, empecé Humira, fracasé Humira, empecé infliximab, casi me mat...

El 2020: Caos, incertidumbre y cosas que no hemos perdido.

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 En estos tiempos de incertidumbre, hemos podido ver que nuestra salud mental y física han sufrido bastante por distintos motivos. Esta semana es particularmente entendible (aunque siempre lo es) sentirse ansioso, el mundo está manejando temas como las elecciones tal vez más polarizadas y decisivas de los últimos tiempos en Estados Unidos, estamos en la mitad de una pandemia que no parece tener un final pronto, nos acercamos a la segunda ola de contagios del Covid-19, los casos de violencia hacia a la mujer y feminicidios han aumentado, el no sentirnos representados por los políticos de turnos y ver cómo a pesar de los escándalos y violaciones a derechos humanos aparentemente nada pasa, el sentir que el 2020 ya se acaba y entrar en esa angustia existencial, la discriminación en aumento a diversos grupos, etc.. Sumado, además, de las razones particulares que cada quien tiene para sentirse ansioso (enfermedades, final de semestre académico, presiones laborales, relaciones interperson...

The lingering symptoms of a mild Covid19 case.

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I know I’m no one to judge you, to tell you what to do and I surely don’t pretend to do so. But I chose to speak about what the experience of having Covid-19 has been to me, in case anyone wants to know how a medium case develops. All we see in the news are the stories about people who in a somehow miraculous way have no symptoms at all, or those who in a truly miraculous way (To a believer as myself) recover after spending a month or month in the UCI, in coma, with a ventilator. I’m here to talk about the spectrum of people who are between those two extremes, but also to speak about the aftermath. I’m also here as a chronic illness, immunosuppressed patient, who has asthma and arthritis and how those processes have been affected too. I can’t tell you how I got infected, because I had been home in self-isolation for 25 days when my symptoms started. On April 8 th I had diarrhea and migraine, which I blamed on anything else but the virus, and the next day I had what I felt like...

¡MI CUERPO SUPERÓ EL COVID19!

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Mi experiencia con el coronavirus ha sido distinta a la que muestran en los noticieros o en las redes, donde suele sobresalir lo difícil y complejo que es todo. Si bien han sido unos días (Especialmente la primera semana) de mucho malestar físico, ésta es una historia de gratitud. Desde que estaba en la panza de mi mamá he tenido vainas de salud, nací y boom oxígeno por un tiempo, trasfusiones, exámenes, hospitalizaciones. Y han sido 25 años de muchos, muchos médicos y muchas pastillas, vacunas, inhaladores, etc. Por esto mismo tenía (y todos a mi alrededor) un miedo infinito de contagiarme de coronavirus, entonces asumimos medidas de protección desde el 13 de marzo. Desde ahí solo salí al reumatólogo a los 2 días, a pasear los perros una vez al frente de mi casa con mi súper tapabocas que me tapa media cara y guantes, a la terraza 2 veces subiendo por escaleras sin tocar nada y solo con mi mamá y sebas, y ya después de urgencias. No tuve contacto con nadie diferente, no fui a un sup...

2019: La sanación es la única manera.

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Alguna vez leí en algún lugar que hay años que hacen preguntas y hay años que responden. En este momento me gusta pensar en que lo puedo adaptar a que hay años que hacen heridas y otras que las cierran, y es que eso ha sido el 2019 para mi. Un año de sanación. Desde hace unos años diciembre era un mes absolutamente terrorífico para mi, en el cual podía irse a la basura fácilmente todo el progreso que había hecho a nivel emocional durante los otros 11 meses. Era un mes que cargaba mucho contenido emocional, que desafortunadamente en los últimos años tomó una connotación de dolor, de vulnerabilidad, de cansancio y de frustración. Si bien esos sentimientos podían existir desde meses antes, en diciembre todo se potencializaba tal vez por el hecho de sentir esta colectividad impulsando a estar alegre, en buen tono y agradecido. Y es que durante estos últimos años simplemente no me nacía, ni tenía sentido fingir gratitud hacia el universo por una vida que cada vez me parecía más tortuosa y ...

8 lecciones al cumplir 8 años con depresión.

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Hace 8 años estaba empezando mi primera crisis depresiva. Parece un mal cumpleaños o aniversario, pues creo que para nadie es un secreto lo duro que es el camino de las condiciones de salud mental. Aún así, 8 años después decido celebrar las lecciones que he tenido y que sigo adquiriendo a cada segundo de la convivencia con la depresión. Durante los primeros años cada deseo de cumpleaños, de año nuevo, de las estrellas fugaces iban dirigidos a una simple cosa: no tener depresión. Busqué todo tipo de curas y creo que lloré demasiadas lágrimas de la impotencia de ver que pasaban los días y yo seguía con depresión. Y es que no es fácil para nadie, pero menos para uno que ve como su vida se deteriora a pedacitos, entender que se puede vivir plenamente con depresión. No todo el tiempo, no estoy acá para decir mentiras y para decir que todo el camino es maravilloso. Las crisis siguen siendo tremendamente complejas y difíciles, pero creo que la clave después de 8 años es saber que todo pasa...

Todas las respuestas de Salamanca.

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¿Qué puedo decir para resumir estas semanas? Creo que no hay una sola palabra para hacerlo. Hace 5 semanas, próxima a venirme para Salamanca, estaba congelada del susto. Absolutamente ansiosa, llena de todas las ideas de las cosas malas, terribles y terroríficas que podían pasar al estar en un sitio nuevo, sin mi familia, viviendo sola. Si a eso le sumamos la ansiedad social que viene con que todo el mundo estuviera absolutamente feliz y en éxtasis por esta experiencia mía, y dándome (Siempre bien intencionados) todo tipo de consejos y opiniones sobre lo que debía hacer o no hacer acá... El panorama era complejo. Además, mi último mes en Bogotá se vio condicionado por una condición de salud física (Que no voy a entrar a discutir acá ahora porque hay muchas arandelas, porque no lo vale, y porque francamente en este momento no me interesa al no tener nada que ver con mis condiciones crónicas o de salud mental) que hizo que estuviera con la cabeza un poco indecisa entre si viajaba o no. ...